Analogía Éxodo de Israel y Liberación del Trauma
Éxodo del trauma
Atravesando una noche oscura, un valle de sombra, pude comprender la dinámica de la liberación de un trauma. Lo que hoy la psicología llama síntomas de estrés post traumático (pensamientos de culpa, de temor, ansiedad, dudas, hipervigilancia, pánico, somatización física, etc.), son tipificados por el Faraón y sus servidores egipcios en su último intento por retener y someter a yugo de esclavitud al pueblo de Dios por medio de una feroz persecución generarando confusión mental y emocional: un caos en el alma. Es cuando surgen preguntas inquietantes: ¿será que debo devolverme?, ¿me iba mejor antes?, ¿regreso para sobrevivir?, ¿hice mal?; por eso el pueblo llegó a decir: "Mejor es para nosotros servir a los egipcios que morir en este desierto (Éxodo 14:12)"; porque quien lo vive, aquél que sale de, por ejemplo, una relación tóxica, experimenta muchos de éstos síntomas o más y se siente como un terror de muerte. Y justamente así era la relación del pueblo de Israel con el faraón, un somentimiento de abuso narcisista.
El pueblo de Israel acababa de escapar de una relación de abuso y trauma, con un malvado egipcio que los maltrataba y esclavisaba a cambio de un poco de pan, es decir, un falso bienestar, a fin de cuentas, los mantenía con vida porque les daba su "comida". El obstinado faraón emprende su furiosa persecusión, y aquéllos que anhelan ser libres ahora sienten un terror de espanto... y, volviendo a la analogía, ésto explica porqué muchas personas regresan a su abusador, porque con decidir dejar aquello no termina todo, es el primer paso, sí, y la más importante decisión, pero ahí no acaba todo, en literalmente un viaje... un éxodo con persecución incluída... Entonces la persona que es débil, o que no se agarra del FUNDAMENTO (y no la juzgo) vuelve al agresor o al pasado, porque movida por aquéllos pensamientos, busca aquélla falsa seguridad de la "supervivencia" que le "daba" el esclavisador a cambio de un precio muy alto.
La persona experimenta la manifestación real del estrés post traumático, esa sensación de ser perseguido ferozmente en una densa tieniebla, por el faraón, quien simboliza todo un complejo sistema de control que ante la inminente libertad o redención, busca su último intento de retenerla mediante recuerdos intrusivos, hipervigilancia, miedo al futuro incierto debido al vínculo traumático, todo un cocktail tormentoso, que sorbido, da paso a extrañar la "seguridad" de lo conocido, aunque halla sido denigrante. Esto es lo más retorcido del vínculo traumático. Y, hay un punto de tensión máxima cuando te encuentras justo frente a tu propio Mar Rojo o de los Juncos: el lugar donde te persigue el pasado y te acorrala un futuro desconocido y aterrador. Donde no piensas en sanidad ni libertad, en ese denso y abrumador lugar solo quieres sobrevivir. Pero ahí, justo en ese Lugar, podemos conocer a la Persona que es La Luz, Quien no permitió que el campamento enemigo tocara al pueblo, ni que se volviera atrás. El Padre muestra su majestuoso Esplendor, aparece con Su Luz, protección paternal y a revelarnos que hay un lugar mejor. Un futuro de bien y sanidad, porque ya no hay lugar para el retorno.
Para sanarlos, El Padre Eterno les dice por medio de Moisés: "No temas, Mantente firme y ved la salvación de YHVH que Él hace hoy por vosotros, porque los egipcios que viste hoy, no los volverás a ver nunca más (Éxodo 14:13)".
Cuando nos da la orden de estar quietos, lo vi como un ejercicio de regulación emocional y de dejar de rumiar, cesar el esfuerzo propio, solo rendirse y plantarse en la verdad: Él está presente ahí en la batalla... Confiar, resistiendo cualquier impulso, solo observar y esperar, como un acto de fe, mientras los síntomas o los pensamientos te dicen que corras de vuelta a lo conocido o que busques otra forma de esclavitud, la victoria está en la certeza de lo que Él dijo: esos egipcios (síntomas, pensamientos, temores, culpas, recuerdos, dolores, somatización) no los volverás a ver NUNCA JAMÁS, y cierra el episodio con un grandioso: Yo Soy Tu Sanador (Éxodo 15: 26). Nos tiene preparado un Elim (Éxodo 15:27) con fuentes y palmeras para descansar y hacernos refugio de sanidad después de tanta opresión. Él mismo es nuestro Elim...
Puedo concluir que este relato de persecución perpetrada por el faraón y su séquito al pueblo de Israel, y narrada en el libro de Éxodo, captura de manera simbólica pero dramática y muy elocuente, la guerra psicológica y espiritual que vive una persona tras decidir abandonar una relación de trauma, decisión ésta, impulsada por El Eterno en Su deseo de hacernos Libres.
Notas importantes:
El "estad firmes (o quietos en otras versiones)" viene de la palabra hebrea: HITYATSEBU. Significa plantarse, tomar posición firme, como una postura militar ante un superior. Orde ésta que nos llama a mantener una postura como libre, ciudadano del Reino.
Estad tranquilos: adoptar un silencio interno. Viene del hebreo TACHARISHUM, que significa guardar silencio, callar. Lo cual es un reto cuando se ha generado el ruido de la rumiación interna, pero es una orden, cese del esfuerzo propio, dejar todo argumento mental mientras el silencio se vuelve un espacio de sanidad y derrota del enemigo.
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