viernes, 10 de junio de 2016

LA TRAICIÓN.



“Porque no es un enemigo el que me agravia,
pues lo soportaría,
ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
Pues me habría ocultado de él,
Sino tú, un hombre igual a mí,
Mi compañero, mi íntimo amigo,
Que juntos teníamos dulce comunión,
Y amistosamente andábamos en la
Casa de Dios”
(Salmos/Tehilim 55:12-14)


Ciertamente cuando comenzamos el peregrinar de la mano del Maestro, se nos dijo que “en el mundo tendríamos aflicciones”. Al pensar en ello es fácil imaginarnos a terceros, personas ajenas, enemigos y hasta uno que otro cercano pudiendo dañar o causando un mal. Pero nunca imaginamos que esa aflicción sería producto de una traición. Nos preguntamos entonces qué es La Traición? Parafraseando una definición que  encontré en internet: Es una falta que quebranta la lealtad o fidelidad debida. Si, te defrauda tu más íntimo compañero, el de tu equipo, no un tercero, sino tu confidente, tu hermano, tu amigo. Eso nunca lo esperamos de esa persona no? Si no de cualquier otro, y por eso es traición, porque se trastorna ese pacto de fidelidad, transparencia, ese  “hasta la muerte”.
Sin embargo también se nos dijo que “nuestra confianza no puede estar en hombres”, y se nos olvidó. ¿Porqué ésta tan importante advertencia? Porque el hombre es falible, y propenso a errar, y si tu vida o tus más importantes asuntos dependen de un hombre, cuando éste falle –no hay uno que no falle-, tu vida se tambalearía y cosas terribles podrían suceder. Es por ello, y lo más seguro y hasta conveniente es, que nuestra confianza y nuestros ojos estén puestos en El Autor y Consumador de la Fe.
Ahora bien, Te Traicionaron y profundo, duele en los huesos. ¿Qué harás ahora? ¿Sumergirte en el más profundo dolor y sucumbir ante la adversidad? ¿O recordar que Nuestro Redentor vive y venció al mundo? Levántate, vuela, muévete de ese hoyo cenagoso y oscuro de recuerdos tormentosos.

“¡Quién me diera alas como de
paloma! Volaría yo, y descansaría;
Ciertamente huiría lejos,
Moraría en el desierto.”
(Salmos/Tehilim 55: 6-7)


Te preguntas el porqué tantas veces… La respuesta es Judas. Si, Judas, cuyo nombre en el original hebreo (Yehuda) significa paradójicamente “Alabanza a Dios”. Todos conocemos su historia. Él representa la más alta traición en toda la Escritura y en toda la historia de la humanidad. Es símbolo de fraude y la personificación del inicuo. Sin embargo, esta traición era NECESARIA para que se cumplieran las Escrituras. Fue el paso que trazó el camino a la Muerte, Resurrección y Redención de TODA la humanidad (Léase humanidad como la totalidad de la raza humana o bien en el sentido espiritual de naturaleza caída, para luego ser partícipes de la naturaleza Divina).
El final de Judas. Al darse cuenta de su gran error, se arrepintió y se quitó la vida ahorcándose, colgando su cabeza. Es decir, cuando “la traición” percibió su error y falta, se produjo un arrepentimiento, un cambio en la manera de pensar. Ahora bien, quién es la cabeza y autoridad de toda traición, engaño y error, no es otro que el príncipe de este mundo, el inicuo y adversario. Esto nos enseña que si un amigo comete una falta violando compromisos, lazos o pactos, cuando hay un arrepentimiento genuino de corazón ante ello, se corta todo poder y autoridad a la traición y sus entes operadores y se da a luz al Perdón y a la Vida. Puede que esa traición que de seguro te ha dejado marcas, sea el camino para que tu íntimo resucite.


¿Qué fue lo que hizo nuestro Redentor?

DEBILIDAD O VALENTÍA?



Partiendo de la realidad humana de que todos tenemos debilidades, me es imperante citar un versículo muy alentador y estimulante lleno de Su gracia, La Gracia del Eterno: “Mi Poder se perfecciona en tu debilidad”. Pero, ¿Qué significa realmente éste principio? Será que mientras seguimos siendo débiles, Su poder se va a perfeccionar?? Pues NO, un rotundo NO. Pues ¿Porqué entonces se nos manda enfáticamente a ser fuertes y valientes a lo largo de nuestro peregrinar? Gracias al Eterno porque las cosas secretas Le pertenecen, pero Nos delegó las cosas reveladas (Deuteromio/Devarim 29:29). Ahora bien, ¿Cuándo se perfecciona realmente Su Majestuoso Poder? Cuando humildemente reconocemos y asumimos delante de El que tenemos cierta debilidad y acudimos a su Clemente y Piadoso Trono de Gracia y en ese Lugar le presentamos tal debilidad, ciertamente allí ocurre algo: Nos damos la oportunidad a NOSOTROS mismos, de que El Rey tome las riendas, de que Tome el control, Se entrone en nuestras vidas y someta a Su Soberana Sabiduría cierta situación que nos afecta y no nos deja avanzar. Responsablemente aseguro que Sus entrañas se conmueven ante esa iniciativa, porque Él sabe cuánto duele, pues estás renunciando a algo que tiene valor para ti, Él sabe lo difícil que es negarse a sí mismo para darle el lugar a Él. Sin embargo, requiere de nuestra participación, de tomar la decisión de morir ante ese deseo, ante esa debilidad; elegir con humildad y plena sinceridad delante de Él. Ésto pareciera sencillo, pero muchas veces no lo es; matar a otros es muy fácil, pero para matar nuestro ego, nuestro YO, se requiere de un montón de Valentía.


 Ahora bien cuando decidimos morir para que El actúe, es justo allí cuando Lo entronas, es allí cuando se perfecciona Su Reino, porque Le estas otorgando el poder y la legalidad sobre aquello que es susceptible de entronar a lo opuesto. Justo en ese momento crucial Su Poder se manifiesta de forma sobrenatural y comenzamos a ver su Esplendor y Gloria en nuestras vidas, porque Lo Sentaste a reinar en tu corazón. Nuestro corazón es el umbral de transformación de las naciones, es la primera partícula. Pero ese es otro tema. Lo significativo de esto es que Le estamos dando el lugar que Se merece y que Le pertenece, muriendo, dejando a un lado ese deseo, pasión o debilidad, dándole preferencia a Él. Eso es la verdadera adoración, y va mucho más allá de entonar lindos salmos o alabanzas. Es despojarte de tu Yo. Por algo en algún lado dice que El Reino lo arrebatan los violentos, no los débiles. He aquí la fórmula para ser fuertes, que Todo lo podemos en El que nos fortalece. En Aquél que por Amor se despojó de todo lo que Es, Tiene y Representa, de todo en todo; por darnos la vida. Eso mismo pide de nosotros, que mengüemos para que El crezca en nosotros y poder transformarnos y vivificarnos, llenarnos de El, porque El en sí mismo es la VIDA.

Un buen guerrero de la historia que bien aprendió esta lección, escribió acerca de complacerse en sus debilidades por causa del Mesías, porque cuando era débil, entonces era fuerte, es decir, en su óptica espiritual, veía  cada debilidad como una oportunidad para hacerse fuerte en El Mesías, un chance más para crecer.


No es para asustarse y huir, es para meditar, El Buen Maestro no nos va a poner un examen que vayamos a reprobar, no coloca cargas que no podamos soportar, nos quiere perfeccionar. Pero una cosa es segura, ésto es para VALIENTES.


miércoles, 27 de abril de 2016

Aclaratoria

A quien pueda interesar...


 Buscad a YWYH mientras puede ser hallado, 

invocadlo, mientras está cerca!

Deje el malo su camino, 
y el inicuo sus pensamientos, y conviértase a YHWH, 
que se apiadará de él;
 A nuestro Dios, que es grande en perdonar!
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, 
ni vuestros caminos mis caminos, diceYHWH.
Porque como  los cielos son más altos que la tierra, 
así mis caminos son más altos que vuestros caminos, 
y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

(Isaías/Yeshayahu 55:6-9)


     En éstos tiempos, en los cuales hay una marcada definición en la humanidad con respecto a los estilos de vida y orientación espiritual, es necesario hacer la diferenciación entre dos conceptos, que si bien, no son sinónimos, tienden a asimilarse con una misma acepción, restándole el contenido literal que poseen.
Juzgar y Marcar posición.
     Juzgar es Emitir sentencia o dictamen con respecto a un hecho tipificado en el marco de una Ley, por un Juez con autoridad y competencia para ello.
     Ahora bien, el Mantener una Posición firme de pensamiento frente a situaciones, nada tiene que ver con juzgar, sentenciar o querer aplicar una pena correspondiente a un supuesto delito. De ser así, por ejemplo, un padre no podría corregir a su hijo, porque se supone que lo estaría juzgando. Nada más alejado de la verdad, porque un padre que desea el bien para sus hijos, los corrige conforme a sus principios y pensamientos pero no por esto está juzgándolos. Como abogada entiendo muy bien el trabajo de un Juez: dictaminar una sentencia a un hecho previamente tipificado o establecido en El MARCO DE LA LEY. Este juez debe ser objetivo (totalmente apegado a esa ley), y no mezclar subjetividades (al menos no debería). Así es El Eterno, Juez de toda la tierra, que juzga con justicia y verdad...

     Bajo ningún concepto se debe confundir ambos términos, una cosa es juzgar y otra, mantener firme criterio y posición. Incluso, Cuando somos agraviados, debemos dejar nuestra causa o litigio en manos de Aquél que sentencia justamente y no caer en hacer "justicia" por nuestra propia cuenta. Cuando aquellos fariseos estaban a punto de lanzar las piedras a aquella mujer, pretendían aplicar por su propia mano, la pena que, según la ley de Moisés, correspondía en aquel tiempo por delito de adulterio. Sin embargo, El que pudo juzgar, en lugar de eso la perdonó. De esas penas nos libró nuestro Amado Redentor recibiendo Él en Su propia carne, todos nuestros merecimientos para darnos Su Salvación. EL se dio asimismo para recibir las piedras que nosotros merecíamos como pago por nuestras transgresiones.
     Es necesario hacer esta aclaratoria porque este sistema corrompido busca la confusión de éstos conceptos, intentando malponernos cual jueces implacables en el mismo momento que marcamos clara posición ante diversos fenómenos sociales o conductas, porque evidentemente trata de evitar a toda costa el camino a la corrección y que nos volvamos a la instrucción (torah) que El Eterno nos dejó con el fin de que nos vaya bien... Los principios bajo los cuales debemos vivir e impartir a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, son innegociables... Con Amor manifiesto, que de ninguna manera buscamos juzgar, mucho menos ofender, como muchos se sienten atacados, pero si tenemos plena autoridad y el deber de corregir y exhortar al arrepentimiento cuando algo no está bien, no según nuestra propia sabiduría u opinión de lo que es bueno o malo, sino bajo La misma Sabiduría que creó todas las cosas. Amen

lunes, 14 de marzo de 2016

Es Temor o Estamos Desnudos?



PORQUÉ NUESTRO PADRE NOS ORDENA TAJANTE E IMPERATIVAMENTE A NO TEMER, Y NOS ADVIERTE INSISTENTEMENTE A SER FUERTES Y VALIENTES??? Ésta orden se repite con más frecuencia y fuerza que cualquier otro de Sus mandatos a lo largo de toda la Escritura…

Ahora bien, El que nos creó, nos hizo a Su imagen y semejanza. Muy bien sabemos que Él no le teme a nada,  ante Él se desvanece todo ápice de temor.  Según Su Palabra, -y Él no miente- “no nos dio espíritu de temor, sino de Poder, Amor y Dominio Propio…

De dónde vino pues ese negativo sentir, ¿En qué momento se infiltró por primera vez en el corazón del hombre? Cuando tengo preguntas acerca de algo, mi primera opción siempre es irme al principio y muchas veces encuentro la respuesta en el principio de la creación. Y es que la primera vez que el hombre sintió temor fue allí, en el huerto del Edén… Una vez que Adam desobedeció el mandato de YHWH, se le abrieron sus ojos y se dio cuenta que estaba desnudo,  y le dijo a YHWH: “He oído Tu sonido en el huerto y he tenido miedo porque estoy desnudo; y me he escondido.” (Génesis/Bereshit 3:10)… Así que Adam sintió temor al percatarse de su estado de desnudez… una vez que transgredió la orden, le hizo falta un manto para cubrirse, protegerse… Pero YHWH es misericordia y Amor inconmovible: “Entonces YHWH’ ELOHIM hizo túnicas de pieles para Adam y su mujer, y los vistió”… Esto quiere decir que sus actos no dejaron de traer consecuencias, para sí y para la humanidad entera, pero aun así la compasión y amor fiel de Nuestro Padre, no se apartó, ni se ha apartado del hombre, porque en él está Su delicia.

Entrando ya a profundidad, surge otra interrogante… Porqué entonces nosotros como hijos sentimos miedo, temor paralizante muchas veces, Si estamos revestidos de todo Manto y Cobertura de Lo Alto. Cuando El nos dice YO estoy contigo, NO está bromeando, nos dice YO SOY TU VESTIDURA, YO te he puesto un Vestido Real, hermosos ropajes te adornan. La LUZ de tu vestido enceguece a tus enemigos. YO SOY TU GALA. YO te puse lino fino sin mancha y sin arrugas. No estás desnudo, Yo te cubro, te dice El Rey de toda la tierra… El hecho de temer, es negarlo a Él.

Así dice YHWH a Su amada:: “Luego te vestí de toda obra recamada, te calcé de becerro marino, te ceñí de lino fino y te cubrí de seda…” (Ezequiel/Yehezqui-el  16-10 y siguientes).

Andemos como dignos de llevar esas vestiduras de reyes, ese Manto que nos engalana y nos protege. Vivamos una vida apartada agradable a EL Gran Diseñador que nos cubre con toda obra impecable de Alta Costura Eterna, que la polilla no corrompe, ni con el tiempo se desgasta. No ensuciemos nuestra ropa, para luego andar cabizbajos  y tratando de escondernos de Su Presencia, no dejemos que los de afuera nos despojen de Nuestro Manto. Pero sobretodo, no tengas temor, pues El dijo que nos vestiría hasta el final con su Santidad; poco a poco demudándonos de los harapos viejos del hombre anterior que en otro tiempo fuimos…